19 de Junio de 2013
 
 


Jorge Amorin





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Ratan Tata - El encantador de negocios

La compañía Tata está integrada por 91 empresas de distintos rubros que generan ingresos anuales por 17.800 millones de dólares. Su actual titular, Ratan Tata, fue el responsable de la fase internacional de la empresa una vez que la india liberó su economía en 1990. Hoy Tata es la empresa privada más importante de la India y emplea a más de 22.000 personas. Sus principales negocios se concentran en los automotores, las telecomunicaciones y el acero. Tata podría llegar a la Argentina junto a Fiat para fabricar vehículos.

El holding Tata en la India es como Arcor o Techint en la Argentina: las tres son empresas con años de historia y tradición familiar, que han crecido hasta convertirse en líderes tanto a nivel local como en el exterior. Tata podría desembarcar en menos de dos meses en la Argentina a través de Fiat, tras un reciente acuerdo firmado entre ambas compañías por el cual se producirían vehículos en la planta que la italiana posee en Ferreyra, Córdoba.

De esta manera Fiat retomaría la producción de vehículos en nuestro país ya que actualmente sólo fabrica cajas de cambio y motores. La iniciativa de ambas automotrices contó con el apoyo de las autoridades argentinas e incluso la ministra de Economía, Felisa Miceli, está de acuerdo con que el Estado apoye con financiamiento en pesos la inversión del grupo indio Tata en la fábrica de Fiat.
Pero mientras se abre un compás de espera sobre este proyecto, Tata continúa con su expansión global de la mano de su principal ejecutivo, Ratan Tata, un empresario de 69 años que, por ahora, no tiene sucesor.

Los comienzos

El fundador de la empresa india, Sir Jamshedji Tata, comenzó con un pequeño negocio textil en 1968, en Bombay. Fue pionero en la industrialización del país a través, por ejemplo, de la construcción de la primera planta de laminación de acero y de la primera estación de energía hidráulica.
Básicamente la empresa creció mediante el mercado de textiles, de acero y de cemento.

Pero hoy Tata está en todos los hogares indios: a través del té Tata, de la sal Tata, de un auto marca Tata, de un aire frío calor Tata, de un celular Tata, y hasta los indios pueden tomar sus vacaciones en un hotel de la compañía, por citar algunos ejemplos.

Ratan Tata sucedió en 1991 a la tercera generación de la empresa, su tío J.R.D Tata, un industrialista que jugó un rol importante mientras la India era colonia inglesa. En cambio, cuando Ratan Tata asumió la presidencia, su mandato fue acompañado por la incipiente apertura de la India al mundo capitalista. Según indican los medios locales de la India, Tata era una compañía tradicional del país con carácter conservador y adverso a tomar grandes riesgos.

La apertura económica de la India no fue fácil para las empresas tradicionales del país, acostumbradas a casi 50 años de proteccionismo y donde toda la producción estaba controlada. Los cambios fueron dramáticos y mientras la economía crecía al 5% anual, muchas tradicionales empresas caían en bancarrota. La que salió mejor parada de la reestructuración fue el grupo Tata.


La fase internacional

Antes de llegar a la presidencia, Ratan Tata había trabajado en la empresa familiar durante casi 30 años. Pero Ratan Tata tenía guardado en un cajón su propio proyecto para la empresa. Tenía una mirada propia y fundamentada sobre lo que debía ser el holding Tata, y lo venía masticando por más de diez años a la espera de poder ponerse en práctica algún día. La idea era incorporar nuevas divisiones y deshacerse de las que no rendían lo suficiente, sin dejar de lado la tradicional estructura de firmas que habían hecho exitosa a la compañía, como el acero.

El directivo se deshizo de algunas empresas poco rentables como la textil, cemento, aceites de cocina y cosméticos, y se enfocó en otras que le daban la oportunidad a la empresa de salir a competir en el mundo en un marco de libre mercado y de profundos cambios para la India.

Una de las primeras cartas fuertes que jugó Ratan fue la compra de Tetley Tea, un exitoso negocio inglés con presencia global que le dio a la empresa Tata el impulso suficiente para mostrarse en otros mercados. La adquisición de Tetley se produjo en el 2000 mediante el desembolso de 435 millones de dólares, y se constituyó así en la primera compra extranjera por parte de una empresa india. Además, Tetley Tea era la segunda empresa más importante del rubro en el mundo.

Otra importante jugada se produjo dos años después cuando Ratan Tata invirtió 530 millones de dólares en el 46% de las acciones de VSNL, la empresa india estatal y monopólica dedicada a las telecomunicaciones. Pero el sector fue poco después desregulado y un gran afluente de competidores complicó el liderazgo de Tata. La compañía había invertido 2000 millones de dólares en licencias y en infraestructura para una red de telefonía móvil, pero 18 meses después la empresa sólo había conquistado 2 millones de clientes, es decir, una quinta parte del mercado.

Las cosas mejoraron un tiempo después cuando los ingresos de las acciones de la firma de IT de Tata, llamada TCS, generaron 11 millones de dólares extra. Esta empresa, creada por ingenieros de Tata en 1968, se integró entonces con VSNL para ofrecer a los clientes no sólo soluciones de software sino también vías de conexión seguras. Además VSNL compró la antigua red de cable submarina de fibra óptica AT&T a Tyco, por sólo $130 millones, haciéndose de un activo que a su dueño original le costaba $3 mil millones desarrollar.


Industria automotriz

Mientras Ratan Tata esperaba recuperarse del embate en las telecomunicaciones, prosiguió con su objetivo de mejorar su industria automotriz, que atravesó marchas y contramarchas. El primer intento, que se formalizó en la empresa Telco a mediados de los ‘90, fue la fabricación del camión Indica, que tuvo problemas de calidad y su participación en el mercado no alcanzó ni la mitad de lo que esperaba la compañía. Es por eso que la firma experimentó grandes pérdidas entre 1998 y 1999.

Otra de las razones por las que Telco se vio afectada fue una fuerte concentración en la India del mercado de camiones, por lo que Tata debió reducir en un 40% los puestos de trabajo y cortar a la mitad el número de proveedores, que llegaron a sumar 600.

Pero como Ratan Tata no pararía hasta ver hecho su sueño realidad, el de crecer en el rubro de los autos, siguió adelante con el proyecto. Después de tres años de trabajo y de luchas sindicales, el camión Indica y su versión más grande, Indigo, comenzaron a superar sus problemas de diseño y performance, por eso ahora representan la cuarta parte del mercado de vehículos pequeños y medianos de la India.

La empresa fue rebautizada como Tata Mortors y luego Ratan Tata compró la división de camiones de Daewoo y Daewoo Comercial Vehicle Co. por 120 millones de dólares. Ese paso le permitió al empresario no sólo ingresar a los mercados en los que Daewoo tenía presencia, sino también distribuir sus propios camiones Tata Motors fuera de la India. Por otro lado, Daewoo ofrecía una plataforma técnica y tecnológica muy interesante para mejorar los modelos Indica o Indigo. “Una compañía no se convierte en global sólo participando en los mercados geográficos alrededor del mundo. El objetivo de la globalización es convertirse en competitivo, apalancar las oportunidades globales y tener las capacidades requeridas en el mundo global. Eso implica organización, emplear a gente talentosa sin que importe su nacionalidad. Estamos en el proceso de adquirir esa posición global con capacidad y con competitividad”, dijo un confiado Ratan Tata a un medio local. Los primeros intentos fuera de la India con Tata Motors se produjeron en el resto de Asia. Por ejemplo los camiones se distribuyen desde Malasia hasta Sudáfrica. Pero en Inglaterra MG Rover Group Ltd. ya vende los autos compactos Indica en versiones sedán 4 puertas.


Más negocios

Las adquisiciones también están ayudando a Tata Steel a crecer fuera de la India. El año pasado Tata invirtió unos $300 millones en la compra de NatSteel de Singapur. La planta de Tata Steel en el nordeste de la India ya es una de las más productivas del mundo, pero su alcance se extenderá al enviar lingotes de hierro y acero a las plantas de NatSteel para su enrollado y finalización en varillas, barras y láminas destinadas a los constructores y productores en aumento de Asia Oriental.
Otro nicho de mercado que mantiene ocupados a los creadores del grupo Tata es el de los jóvenes indios de las clases emergentes, también llamados nueva clase media, que tienen muchas necesidades de consumo. Por ejemplo, se lanzó una nueva cadena de hoteles llamada IndiOne, que ofrece noches por 20 dólares, con conexión Wi-Fi y flat TV en las habitaciones. La clase media india siempre ha sido el objetivo de los productos de Tata con el fin de ofrecer una gama de productos con excelente relación costo-calidad.

Por eso Ratan Tata no quiere dejar el mando de la empresa sin ver un sueño cumplido: el de lanzar un auto que valga menos de 2200 dólares. Tata produciría la estructura externa en partes y las vendería a empresas pequeñas que puedan ensamblarlas en talleres rurales. El “auto del pueblo es para aquellas familias que veo apiñadas en una motocicleta, quienes necesitan un auto familiar”, dice el empresario.

En una reciente reunión del consejo directivo de la empresa Tata se decidió elevar la edad de retiro de los principales directivos de los 70 a los 75 años. Por lo tanto, Ratan Tata, que tenía solo unos meses por delante frente a la compañía, podrá quedarse hasta el 2012, postergando así por unos años más el dilema de su sucesión.

Además, durante la reunión se determinó la creación de un Comité de Nominación para la selección de directores. El firme candidato a suceder a Ratan Tata parece ser Noel, su medio hermano, de 49 años, quien dirige una pequeña parte del grupo. Pero nadie lo asegura hasta ahora.
Las revistas especializadas en negocios indican que la sucesión del holding es un tema importante para el mercado local, sobre todo después de que el principal competidor de la empresa, el grupo Reliance, haya pasado por difíciles batallas de sucesión familiar que la terminaron por hundir desde que murió su fundador.


Pasaje a la Argentina (recuadro)

Fiat dejó de fabricar autos en la Argentina en el 2001 y desde entonces sólo produce cajas de cambio y motores. Pero tras el acuerdo firmado en Europa entre la italiana y la india Tata, podría reactivarse la planta de Córdoba en la que se invirtieron 600 millones de dólares, originalmente destinada para los modelos Palio, Uno y Siena.

Analistas del sector señalaron que, si luego de los dos meses de estudio de factibilidad se decide finalmente por formalizar el proyecto en la Argentina, se fabricarían vehículos marca Tata tanto para el mercado local como para la exportación. En especial, se trataría de modelos todo terreno o pick-up. El proyecto demandaría 50 millones de dólares y emplearía entre 1.200 y 1.500 personas en forma directa. A eso pueden sumarse otros cuatro mil o cinco mil puestos más que se lograrían indirectamente. "Confiamos en que el estudio confirme la competitividad de nuestra planta y se pueda llevar a cabo; somos optimistas", remarcó a La Voz del Interior Eduardo Bischoff, gerente de Relaciones Institucionales de Fiat en Córdoba.

El convenio formado entre Fiat y Tata en Turín, Italia, denominado "Memorandum of understanding", comprende además dos acuerdos de cooperación industrial en la India. El primero, para la producción de autos, y el segundo para la fabricación de motores diesel y cajas de cambio.


De arquitecto a empresario

Ratan Naval Tata nació el 28 de diciembre de 1937 en Bombay, India. Se graduó en arquitectura y en ingeniería en Cornell University, y también cursó un programa de Management en Harvard University en 1975. Apenas se recibió trabajó en la firma Los Angeles Architectural. " Siempre quise retornar a los Estados Unidos. He sentido a veces que no estaba en ningún lado. Muchas veces mi apellido era una desventaja", confesó Ratan Tata.

Sin embargo, Ratan ingresó al negocio familiar en 1962 y recién 30 años después se hizo cargo de la dirección de la compañía. Al principio tuvo que manejar dos empresas con problemas, una de ellas textil, con pérdidas millonarias.

Cuando asumió la presidencia el resto de los empleados y de los directivos desconfiaban del sobrino del ex número uno de la compañía. No lo conocían muy bien puesto que su personalidad era tímida y reticente. Pero contaba con el firme aval de su tío.

Gracias a su excelente desempeño como directivo en Tata y como empresario indio, Ratan Tata recibió honores del gobierno de su país, que le entregó el galardón Padma Brushan en el 2000, cuando se cumplían los 50 años del Día de la República de la India.

Ratan Tata es miembro del directorio de Reserve Bank of India, de Mitsubishi Corporation, de American Internacional Group, JP Morgan Chase y Booz-Allen Hamilton Inc.

En enero de 2005 Forbes Asia nombró a Ratan Tata "Empresario del Año".
La infancia del empresario fue difícil tras la separación de sus padres cuando tenía siete años. Por eso su abuela Lady Navajbai lo crió con mucha devoción.


Entre las 20 mejores

Tata es un conglomerado que reúne a 91 empresas ordenadas en siete divisiones: Materiales (metales y sus componentes); Ingeniería (automotores y productos); Químicos; Energía; Consumo Masivo (té, sal, etc.); Informática y Comunicaciones; y Servicios (hoteles Taj, servicios financieros y de seguros).

El grupo cuenta con ingresos anuales por 17.800 millones de dólares y es la empresa privada más importante de la India. Emplea a 22.000 personas y está presente en 40 países de seis continentes. Entre las docenas de empresas que conforman el holding se destacan Tata Motors, Tata Steel y Tata Consulting Services (informática), las cuales representan un 65% de los ingresos del conglomerado. Hoy el grupo Tata es el de mayor capitalización en la India.

Cuatro empresas son dirigidas por estadounidenses, y un británico está a cargo de la dirección internacional de la junta de la compañía.

Tata exporta hoy más de la tercera parte de su producción a 140 destinos. El año pasado se convirtió en la única empresa india en figurar entre las 20 compañías más importantes a nivel global, según la 9º edición del estudio Global Most Admired Knowledge Enterprises (MAKE).

 
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