Entrevista al presidente de Cardón Cosas Nuestras, "Gabo" Nazar, quien logró imponer una estética de lo criollo y vendérsela a empresarios de los más diversos rubros: desde restaurantes, hasta turismo, torres y estancias de lujo. Sostiene que hay un “modo Cardón de hacer las cosas”, que es tan heterodoxo como él, y un “Estilo Cardón” que pretende multiplicar en el exterior.
En Prensa Económica
Cuando se habla con él es fácil ver porqué salió adelante. Un gran carisma, mezclado con conocimientos de marketing, anécdotas campechanas y una aparente simpleza, típica de la gente del Interior.
Gabriel “Gabo” Nazar, presidente y fundador de “Cardón Cosas Nuestras”, comenzó con el “Estilo Cardón”-lease telúrico con mucho estilo- en plena época menemista de exaltación de lo extranjero, de los shoppings y de Miami.
Es que el “Gabo”, como todos lo llaman, es un tipo contracorriente o mejor dicho, sigue su propia corriente. Oriundo de Ramallo, provincia de Buenos Aires, fue emprendedor precoz, cuando a los 9 años comenzó su primer “empresa”: compra-venta de felpudos artesanales. Luego fabricaría su propia ropa tradicional, que utilizaba para ir a la Universidad de Buenos Aires, “porque todos aquí vestían sin personalidad”, lo que lo convirtió en un personaje pintoresco, pero a la vez sumó pedidos entre los estudiantes que veían la calidad de sus atuendos. Así fue que dejó Veterinaria y volvió a su ciudad natal para poner una talabartería en las afueras, dónde vendería sus primeros cinturones en cuero y ropa de carpincho. Corrían los años 80´ y el veinteañero ya no tenía dudas de su destino. El empresario transformaría lo criollo en estilo, y ampliaría su gama de indumentarias y accesorios de campo. A partir de 1997 la empresa comenzó a aplicar el sistema de franquicias, lo que permitió un fuerte crecimiento en todo el territorio argentino. El grupo que consolidó incluye hoy 110 locales en todo el país, desde el Faro del Fin del Mundo en el sur, hasta el Tren de las Nubes o las Cataratas del Iguazú en el norte. Cardón fabrica y vende ropa de cuero, marroquinería, calzado, platería criolla, ropa informal y de campo y da trabajo a más de mil personas directamente, y a unos 3 mil empleados indirectos. Actualmente los negocios se han extendido a emprendimientos inmobiliarios, gastronómicos, turísticos, ganaderos y varios más en carpeta.
Un porfiado exitoso
“Si me decís que emprendedor quiere decir porfiado, está bien, soy un profesional en emprender”, dice Nazar y estalla en una carcajada. Pero la realidad es sí fue el emprendedor del año para la Fundación Endeavor, hace unos años, y los empresarios lo invitan asiduamente a brindar charlas sobre estrategias de emprendimiento. “Yo les digo que hay que seguir con la misión personal de uno, aunque mil veces te des contra una pared. ¿Cuántas veces me equivoqué de camino y llegue al puerto? Yo disfruto de mi viaje, no sólo de llegar”, afirma Nazar. Lo cierto es que este visionario sabe de lo que habla: se fundió tres veces, y tres veces se levantó. Comenzó con la marca “Los Peludos”, el nombre del campo de su abuelo, pero fue flexible cuando le aconsejaron un nombre “un poco más comercial”.
“La verdad es que yo sentí la necesidad de hacer lo que hice y lo que hago. Al verdadero emprendedor no lo moviliza el dinero sino algo más, superior”, admite. “Yo fui así siempre, y eso es Cardón. En mi juventud tenía claro cómo quería vivir y vestirme y esto se refleja en la `filosofía Cardón´ evidentemente”, comenta el empresario.
Después del 2001: el auge del campo
“Mantener una marca vinculada a lo nacional en los 90´ fue un desafío, un acierto, y casi un acto revolucionario para la época”. Después de la debacle del 2001, Nazar advirtió que surgía una nueva valoración de quiénes éramos, más realista. “No me hace feliz que los argentinos hayamos redescubierto nuestro país por la peor crisis económica, pero se dio así”, se lamenta.
“En enero del 2002, mientras los locales estaban vacíos y la gente reclamaba en las calles, yo estaba negociando los mejores lugares para establecer mi marca”, asegura el emprendedor.
Además de su visión y audacia, es innegable que el masivo turismo internacional, que había tenido vedado nuestro país por una década, ayudó a aumentar exponencialmente las ventas. A partir de ese momento, se dedicó a construir una firma que funcionara como un conglomerado de empresas pequeñas y medianas unidas por una misma filosofía y un objetivo en común: llevar la ropa y los accesorios argentinos al máximo de estilo y calidad. La marca y lo que llamaron el “estilo Cardón” por fin se impusieron en todo el país a través de una red de comercialización compuesta por franquicias. Sus proveedores: un conjunto de licenciatarios que nucleaban a artesanos y talleres independientes.
Nazar es desde el 2007, presidente de la Asociación Argentina de Franquicias, y se define como un ferviente defensor de la asociación empresarial, “hago con el otro y no contra él o a su costa. Además es un sistema ideal para las Pymes, en este país en el que el crédito escasea”.
Con la bandera adelante
“Desde hace un tiempo, estamos trabajando para `internacionalizar´ a la compañía. Hace años decidí dejar de exportar productos, porque me parece que no tiene sentido. Quiero desarrollar el estilo Cardón en el mercado internacional: abrir locales y dar a conocer nuestro estilo de vida. Ya participamos en eventos de moda de todo el mundo representando a la Marca Argentina. En 2009 estuvimos en la New York, Chicago y México Fashion Week. Sin duda, fue el año más importante para Cardón en cuanto a presencia en desfiles”.
El empresario asegura que el “Estilo de Vida Cardón” continuará con desarrollos como una torre de departamentos en Rosario, un barrio con playa, campo y golf en Miramar y nuevos locales. “Estamos mudando nuestra casa matriz a la avenida Alvear, en Recoleta. El local va a tener más de 400 metros cuadrados. Para la temporada otoño-invierno 2010, además, se viene la colección Bicentenario, con un estilo más bien urbano”.
Y para festejar el Bicentenario, nada mejor que empanadas. El empresario acaba de comprar por US$ 4 millones la fábrica de empanadas El Noble Repulgue, relanzada como El Noble. A partir de ahora el Grupo Cardón controlará la explotación de 50 locales en todo el país. "Este no va a ser un `emprendimiento Cardón´. La idea es desarrollar este negocio a nivel local e internacional, afirma Nazar, para lo que ya nos hemos reunido con empresarios interesados en llevar El Noble a Brasil, Francia, España, Colombia e incluso China”.
“Nunca me dejé llevar por lo que la gente dice. En los negocios y en la vida me he guiado por mi modo de ver las cosas. Estoy conforme con haber cambiado un poco la visión cultural argentina y su manera de hacer negocios”, remata Nazar.
Por Javier Amorin
RECUADRO:
Cardón como estilo de vida
Bajo el eslogan de "Hay una manera Cardón de hacer las cosas", el empresario ha realizado numerosos emprendimientos a través de alianzas estratégicas con empresas prestigiosas, con las que comparte valores y objetivos, en los que se destaca su identidad cultural y su fuerte raigambre criolla. Por lo demás, los rubros son tan diversos como la Revista Cosas Nuestras, el restaurante Cardón Nuestra Cocina de San Isidro, la Cardón Torre Rural de Palermo, las Estancias Cardón (Estancia Smithfield en Zárate, y Estrella Federal en Ramallo), y hasta la Pick Up Chevrolet S10 Cardón. “Cardón no es sólo una marca, sino un estilo. Quizás sea el mío (se ríe) pero evidentemente es compartido. Yo siempre quise recuperar y otorgar valor a las cosas nuestras.”, afirma el empresario. “No hay una sola forma de hacer las cosas. Eso lo he probado en mi vida. Hay que tener otra lógica, que te haga preguntarte: ¿por qué no? Ahí podes entender este concepto de la empresa multirubro, que en definitiva está unida sólo por un estilo”
DESTACADOS: “Yo disfruto de mi viaje, no sólo de llegar”.
“Nunca me dejé llevar por lo que la gente dice. En los negocios y en la vida me he guiado por mi modo de ver las cosas.”
Por Javier Amorin |